Una joven universitaria con una enorme hambre de triunfo está viendo frustrados sus sueños al no poder continuar con sus estudios superiores, debido a que por reprobar una clase de matemáticas los sistemas de matrícula de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) no le permiten su continuidad en el centro educativo.
La joven, quien prefirió el anonimato, se graduó de secundaria en un in
En este caso, ella se armó de valor y le escribió al rector de la UNAH, Odir Fernández, para solicitarle una segunda oportunidad, en la que le demostrará que su deseo de triunfar es más fuerte que cualquier clase de matemáticas.
Buenos días, señor rector Odir Fernández
Me presento ante usted. Mi nombre es…, hija de la periodista… , y soy una joven bachiller en Ciencias y Humanidades, graduada en diciembre de 2023 , mi cuenta es 2024103… . El presente de mi nota es para comentarle mi situación.
En 2024 me presenté al examen de admisión. Sin embargo, ese año fue muy difícil para mí, porque atravesaba un proceso de depresión tan fuerte que incluso tuve que ser internada en el Hospital Militar. Eso me afectó mucho y no logré prepararme como debía para la primera oportunidad del examen. En el segundo proceso sí me esforcé, estudié con todas mis fuerzas, pero no logré alcanzar el puntaje requerido para las dos primeras opciones que había escogido con toda la ilusión de mi vida: Medicina y Microbiología.
Y Gracias a la medida que usted impulsó de permitir el ingreso con 700 puntos en la tercera opción, logré entrar a la carrera de Banca y Finanzas. Aunque no era mi primera elección, lo acepté con humildad y con el compromiso de dar lo mejor de mí.
tituto público de la capital, en donde, según cuenta, su aprendizaje en matemáticas fue muy bajo, y las consecuencias se hicieron evidentes al tratar de cursar clases avanzadas en la materia en la UNAH.
Su sueño es convertirse en una profesional de la Medicina, pero los bajos resultados en matemáticas la bloquearon de poder continuar sus estudios y su madre, aunque la matriculó en una universidad privada, no cuenta con los recursos para seguir costeando sus estudios.
Así como ella, son miles de jóvenes en Honduras que atraviesan esa situación, por lo que considera importante y necesaria una reforma al sistema educativo de media para evitar que la juventud fracase en la universidad y tengan que buscar centros privados.
Comencé mis estudios en la UNAH con mucha emoción y esperanza. En septiembre de 2024 logré aprobar Español General, pero la clase de Métodos Cuantitativos I se convirtió en el obstáculo más grande de mi vida. Señor rector, yo nunca en toda mi formación había visto ese tipo de matemática aplicada. En el colegio y en la escuela mi preparación en el área de matemáticas fue muy poca y muy débil, y eso me marcó mucho. Aún así, no me rendí: pasé noches enteras sin dormir, madrugadas completas estudiando, intentando entender, viendo videos, resolviendo ejercicios, pero jamás logré comprender la materia, por más esfuerzo que puse.
La cursé una y otra vez, y siempre me encontraba con la misma muralla. Esa clase se convirtió en la piedra que me quebró los sueños. Por qué una sola asignatura me cerró las puertas de la UNAH y me hizo sentir que, sin importar cuánto luchara, no podía avanzar.
Lo más doloroso de todo esto es que, al no poder seguir en la universidad pública, me vi obligada a matricularme en una universidad privada. Pero eso ha sido un sacrificio demasiado duro para mi madre. Mi mamá no gana lo suficiente para sostener esos gastos y por pagar la matrícula y mensualidades hemos tenido que endeudarnos, reducir nuestra alimentación, atrasarnos con los servicios básicos. Cada día me duele ver cómo mi madre se sacrifica, cuando yo sé que la UNAH era la oportunidad real que teníamos para que yo estudiara y cumpliera mis sueños.
Señor rector, lo que más me destroza es ver a muchas personas que no valoran la oportunidad de estar en la UNAH, que estudian sin amor ni compromiso, mientras yo, que tanto lo deseaba, quedé fuera. Siento que me rompieron las alas y que una decisión basada en un reglamento me dejó sin la posibilidad de seguir luchando dentro de la universidad que siempre soñé.
Hoy me atrevo a escribirle desde lo más profundo de mi corazón para suplicarle que me escuche y que me dé una esperanza. Le ruego que me diga en qué me puede ayudar para volver a entrar a la UNAH, bajo algún reglamento o medida especial. No le pido que me trate igual que a los demás, pero tampoco que me dejen afuera. Yo no busco privilegios, solo busco una oportunidad distinta, aunque sea mínima, para demostrar que puedo ser una estudiante digna de esta universidad.
Señor Odir, yo soy una joven que quiere estudiar, que quiere superarse, que no quiere rendirse. No quiero que una sola materia defina mi futuro. No quiero que mis sueños terminen aquí. Quiero pedirle que me brinde una salida, una opción, una puerta que me permita volver a la UNAH y no quedarme en el camino.
Le agradezco con toda el alma el tiempo que me brinde al leerme. Mi mayor deseo es que estas palabras no solo se lean como un mensaje, sino que lleguen a su corazón y que pueda ver en mí no un número ni un reglamento, sino una vida, una historia, una joven que quiere salir adelante y que aún tiene la esperanza de hacerlo en la UNAH.
Con respeto y con fe en Dios y en usted,
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